La Viola es una planta herbácea perteneciente a la familia Violaceae; es particularmente apreciado por la belleza de sus flores, así como por su agradable aroma. Se cultiva como planta ornamental para adornar terrazas y balcones, pero también para crear parterres, borduras y embellecer jardines. La viola tiene dimensiones bastante reducidas, tallos simples o ramificados que alcanzan una altura variable entre unos diez y veinte cm; las hojas tienen forma lanceolada o redondeada, mientras que las flores están formadas por pétalos volteados hacia arriba, teniendo diferentes colores según la especie: son amarillos, morados, azules o incluso más colores.

La multiplicación de la Viola ocurre por semilla: estas se colocan en un recipiente con tierra fértil y se cubren con una lámina plástica antes de colocarlas en un lugar resguardado; después de unas semanas las semillas germinarán y podrás quitar el plástico y aumentar la luz. Cuando las nuevas plantas se hayan vuelto lo suficientemente robustas, puede proceder con el trasplante.
Índice
Nombre de pila
Viola
Medio ambiente
La viola es originaria de América, África y Nueva Zelanda, pero está muy extendida en Europa. La planta prefiere suelos blandos, fértiles y muy bien drenados; se recomienda añadir arena que favorecerá el drenaje del agua, y también turba, en doble cantidad respecto a tierra y arena.
Temperatura
La planta necesita exposición a ambientes particularmente brillantes, incluso colocándola bajo la luz solar directa; en el caso de que se coloque en un lugar semisombreado, al haber poca luz, habrá un mayor desarrollo de las hojas y una floración más escasa. La Viola tolera las altas temperaturas y es bastante resistente incluso al frío, aunque prefiere un clima templado. Es recomendable resguardarlo del viento, ya que podría dañar tanto las hojas como las hermosas flores.
Mantenimiento
La viola necesita un riego regular, pero no excesivo: lo ideal sería utilizar agua a temperatura ambiente y regarla
cada dos o tres días durante el verano, más raramente en invierno. Dado que el estancamiento del agua es especialmente perjudicial para la planta, es aconsejable esperar a que el suelo esté seco entre un riego y otro.
La fertilización debe realizarse aproximadamente cada veinte días, utilizando un fertilizante para plantas con flores que contenga nitrógeno, fósforo y potasio y que se diluya en el riego; alternativamente, durante los meses de primavera o incluso a principios del verano, se puede utilizar un fertilizante granular de liberación lenta para mezclar con el suelo.
Adversidad
La violeta a menudo se ve amenazada por la presencia de pulgones o cochinillas: estos causan grandes daños a las hojas, cubriéndolas de manchas oscuras y arruinando también las flores. Es recomendable, para eliminar los parásitos, lavar la planta con jabón, teniendo mucho cuidado de enjuagar bien, o utilizar un hisopo de algodón empapado en alcohol y frotar la parte lesionada.
La humedad excesiva allana el camino a las enfermedades fúngicas: se recomienda una intervención preventiva, evitando dar demasiada agua a la planta y utilizando fungicidas específicos.