Peperomia es una planta de hoja perenne que pertenece a la familia Piperaceae; Se utiliza principalmente como planta de interior, pero durante la temporada de verano se puede colocar de forma segura al aire libre, en jardines. Puede tener una postura tupida o incluso trepadora, sus dimensiones son pequeñas, en promedio alcanza los quince centímetros; tiene raíces pequeñas y corpulentas y tallos con tejidos acuíferos. Las hojas se alternan o se disponen en pequeños grupos, de color verde con pequeñas venas o de contorno blanquecino y moteado, pero también lisas y carnosas; las flores, agrupadas en una inflorescencia en forma de espiga, son muy pequeñas, amarillas o blancas.

La multiplicación de Peperomia se da principalmente mediante corte de hojas: esta operación debe realizarse de abril a agosto, tomando esquejes de unos ocho centímetros con un cuchillo limpio y afilado, y colocándolos en una solución que favorezca el enraizamiento. Posteriormente habrá que plantarlos en un recipiente con turba y arena gruesa, colocado en un lugar muy sombreado a una temperatura de unos 20 ° C. Una vez que aparezcan los primeros brotes, el contenedor se moverá a un área más brillante y cuando las plántulas sean lo suficientemente grandes, puede proceder con el trasplante definitivo.
Índice
Nombre de pila
Peperomia (Peperomia caperata)
Medio ambiente
La peperomia es originaria de los bosques tropicales del centro-sur de América y Asia; la planta prefiere un suelo ligero, rico en sustancias orgánicas, turba y arena: esta última es fundamental para asegurar un buen drenaje del agua y evitar el estancamiento del agua que dañaría el espécimen y provocaría una peligrosa pudrición de las raíces.
Temperatura
La planta necesita exposición a lugares particularmente brillantes, pero protegida de la luz solar directa. En invierno las temperaturas no deben ser inferiores a 15 o 16 ° C, mientras que en verano deben rondar los 25 ° C; Es aconsejable mantenerlo alejado de corrientes de aire, que no se toleran en absoluto.
Mantenimiento
La peperomia necesita un riego regular, especialmente en primavera y verano, mientras que es necesario
reducir la ingesta de agua durante los meses de invierno. Es muy importante no regar en exceso, ya que la planta es particularmente sensible al estancamiento del agua, que es profundamente dañino. Para garantizar una buena humedad ambiental, es posible utilizar platos que contengan grava y guijarros, en los que el agua se pueda evaporar o nebulizar con frecuencia las hojas.
La fertilización de Peperomia debe realizarse en primavera y verano, con fertilizante líquido diluido en el agua de riego para administrar cada tres semanas. El abono debe tener todos los elementos necesarios para un sano desarrollo de la planta, a saber, nitrógeno, fósforo, potasio, magnesio, hierro, manganeso, cobre, zinc, boro y molibdeno. La fertilización se puede suspender durante los meses fríos.
Adversidad
Las malas técnicas de cultivo son especialmente perjudiciales para la Peperomia: en caso de poca iluminación, la planta perderá sus características peculiares y acabará marchitándose; el riego excesivo y la exposición a temperaturas demasiado bajas provocarán la caída de las hojas y la pudrición de las raíces; las quemaduras en las hojas resultarán de la exposición directa a la luz solar.
Además, Peperomia no es inmune al ataque de parásitos como la cochinilla y los ácaros: en caso de infestación extensa, es recomendable utilizar pesticidas específicos.