150 especies cada una con numerosas variedades pertenecen al género de Dracaena; estas plantas son de hoja perenne y se cultivan principalmente por su follaje altamente ornamental. Se suelen cultivar en invernaderos o en apartamento, siendo plantas autóctonas de África, no soportan las temperaturas rígidas. Pueden alcanzar varios metros de altura, las hojas son lanceoladas y coriáceas, con un crecimiento en mechones que les dan forma de palmera. La floración es abundante y algún tipo de variedad produce bayas muy coloridas.

La dracaena se puede multiplicar por esquejes apicales del tallo: en primavera, de la planta madre, se toma una porción del tallo de al menos 10 cm de una rama lateral, quitando todas las hojas viejas. La base se trata con hormonas rizogénicas en polvo para promover el enraizamiento y el esqueje se planta en arena y tierra de semillas a base de turba.
El jarrón debe ser pequeño, no más de 7cm y cerrado con plástico transparente una vez colocado el esqueje; Recomendamos usar palos en el suelo para evitar que el plástico toque el esqueje. Colóquelo en un lugar de luz directa y abundante a una temperatura alrededor de 20-24 ° C, verifique todos los días el grado de humedad del suelo y asegúrese de que esté siempre húmedo.
Cuando aparezcan las primeras hojas, significará que el esqueje está enraizado y en ese momento se retirará el envoltorio y la plántula crecerá como una dracena adulta, trasladándola a una maceta más grande.
Índice
Nombre de pila
Dracaena de Madagascar – Dracaena marginata
Medio ambiente
El trasplante de estas plantas debe realizarse cada dos o tres años prestando atención a no aumentar excesivamente el tamaño de la maceta para no alterar las correctas proporciones entre el sistema aéreo y la raíz. El suelo debe ser turbio con la adición de piedra pómez para aumentar el drenaje.
Temperatura
La planta no debe colocarse en lugares donde las temperaturas puedan descender por debajo de los siete grados; en áreas templadas se puede plantar en el jardín en un lugar libre de heladas. No sufre de la exposición directa al sol sino que prefiere una posición semi-sombreada. En verano, si la planta está en maceta, es recomendable colocarla al aire libre en un lugar sombreado.
Mantenimiento
Hay que regar abundantemente la primavera, mientras que en invierno
hay que reducir los riegos, pero en cualquier caso no es recomendable dejar agua en el platillo ya que este tipo de plantas no aguanta el estancamiento. Rocíe periódicamente las hojas y fertilícelas con fertilizantes ternarios y la adición de hierro. Fertilizar dos veces al mes en primavera-verano, suspender en invierno.
Adversidad
La dracena está sujeta al ataque de cochinillas que forman escamas blancas y rejillas en las hojas y tallos; para curar la planta será necesario rociarla con aceite blanco mezclado con un pesticida. También sufre de pudrición de la raíz que ataca el tronco dejándolo empapado y de ataques de hongos que forman manchas de color marrón amarillento en las hojas, tratables con un fungicida específico.