Cotyledon es una planta suculenta perteneciente a la familia Crassulaceae. Se caracteriza por tener tallos largos, de los que nacen pares de hojas opuestas: carnosas y perennes, redondeadas u ovaladas y en algunas especies con márgenes ondulados, cuyas tonalidades varían del verde al azul. Las flores son muy coloridas y vivas, generalmente rojas, anaranjadas o amarillas: muestran pétalos rizados y, a menudo, se agrupan en racimos sobre tallos largos; florecen desde finales de la primavera y durante todo el verano. El cotiledón tiene un crecimiento bastante lento: por lo general, se necesitan tres o cuatro años para alcanzar una altura de alrededor de un pie, y se necesita el mismo tiempo para comenzar a producir las flores.

La reproducción del Cotiledón puede realizarse, durante el período primaveral, mediante esquejes: deben tener necesariamente de diez a quince centímetros de largo, y estar provistos de dos o tres pares de hojas; después de haberlos dejado secar durante unos diez días, es posible plantarlos en una compota de arena y turba. Es recomendable mantener la tierra húmeda, colocando la maceta en un lugar donde la temperatura sea de unos 21 ° C, hasta completar la germinación. También es posible la multiplicación por chupones basales o por siembra.
Índice
Nombre de pila
Cotiledón
Medio ambiente
El cotiledón es originario de las zonas áridas de África, Arabia Saudita y Yemen. Prefiere suelos bien drenados, mejor si se trasplanta en un compost específico para Cactaceae, al que se aconseja agregar arena gruesa o perlita.
Temperatura
El Cotiledón necesita mucha luz, durante todo el año, incluso con exposición directa al sol: si es posible, es recomendable exponerlo hacia el sur en lugar de hacia el norte. La temperatura óptima en verano es de alrededor de 21 ° C, la de invierno entre 10-13 ° C: es bueno asegurarse de que nunca baje de los 10 ° C. Necesita una buena ventilación, por lo que es recomendable durante el verano colocarlo junto a una ventana.
Mantenimiento
El Cotiledón debe regarse principalmente si el suelo está excesivamente seco, mientras que en otoño e
invierno es recomendable suspender el suministro de agua. Es bueno asegurarse de que no se creen molestos estancamientos de agua, que la planta no tolera en absoluto.
La fertilización debe realizarse en primavera y durante todo el verano, cada tres o cuatro semanas, utilizando un fertilizante líquido para diluir en el agua de riego, recordando reducir las dosis respecto a lo informado en el paquete. En otoño y durante todo el invierno, es preferible dejar de fertilizar ya que la planta entra en reposo vegetativo.
Adversidad
El Cotiledón suele estar amenazado por el ataque de las Cochinillas que crean manchas oscuras en las hojas: para eliminarlas es recomendable utilizar un hisopo de algodón impregnado en alcohol y retirarlas manualmente o lavar la planta con agua y jabón neutro, frotando muy suavemente con una esponja. Es importante que la planta se enjuague con cuidado, para asegurarse de que se hayan eliminado todos los restos de jabón.
En caso de riego excesivo, el tallo del Cotiledón se pudrirá, por el contrario, si los riegos son escasos, la planta perderá color; si la temperatura resulta ser demasiado baja, las hojas eventualmente caerán y la planta perecerá.