La Corona de Espinas es un arbusto espinoso perteneciente a la familia Euphorbiaceae. Tiene tallos suculentos y leñosos, además de erectos, muy ramificados, caracterizados por grandes espinas puntiagudas: las espinas, en ejemplares que surgen espontáneamente, se utilizan para permitir que la planta se desarrolle adherida al tronco de los árboles altos, ya que los tallos tienden volverse demasiado frágiles si crecen más de un metro de altura.

Las hojas son ovaladas y están cubiertas por una fina capa de flor, lo que las hace particularmente opacas; el follaje, de color verde oscuro, surge solo en las yemas y en las puntas de las ramas, donde también se desarrollan pequeñas inflorescencias con flores amarillas acompañadas de folíolos rojos. Hay muchas variedades particulares en el mundo, de color amarillo, blanco o rosa. La planta se puede cultivar de forma segura en interiores, donde puede florecer durante todo el año.
La multiplicación de la planta puede tener lugar mediante esquejes, en el período de primavera: se cortan partes de la planta y luego se sumergen en agua tibia para que se interrumpa el flujo de látex. Luego se dejan secar durante un día y luego se colocan en una mezcla de turba y arena.
Índice
Nombre de pila
Corona de espinas (Euphorbia milii)
Medio ambiente
El área de origen de esta planta difiere según la especie: sin embargo, está prácticamente extendida en casi todo el mundo, es decir, en África, Asia, América. La corona de espinas prefiere suelos blandos y bien drenados, que pueden retener la humedad. Al cultivarlo en interior, es bueno utilizar una mezcla de tierra universal, con perlita o piedra pómez para que circule el aire, y también algo de tierra de hojas o trozos de corteza, que retienen la humedad.
Temperatura
Esta planta prefiere exposiciones muy luminosas, con al menos algunas horas de sol directo todos los días; pero es recomendable no dejarlos completamente al sol en los días más calurosos y bochornosos. No toleran el frío intenso, que daña el follaje e impide su floración; durante la temporada de invierno, por lo tanto, se cultivan en invernaderos o en apartamentos, con una temperatura mínima superior a 4 ° C.
Mantenimiento
La corona de espinas debe regarse con regularidad, especialmente si el clima es demasiado bochornoso y
particularmente seco. Las adiciones de agua deben hacerse cuando el suelo esté seco, teniendo cuidado de no mojar demasiado el sustrato. En los meses fríos, es aconsejable regar la planta solo ocasionalmente, aproximadamente cada veinticinco o treinta días.
El fertilizante más adecuado para esta planta es el de liberación lenta y posiblemente bajo en nitrógeno. En cuanto al riego, también en este caso es recomendable suspender o reducir drásticamente la fertilización en el período invernal.
Adversidad
La corona de espinas no es inmune al ataque de parásitos o adversidades: corrientes de aire excesivamente frías pueden hacer que las hojas se pongan amarillas y consecuentemente se caigan; un exceso de agua, en cambio, es la causa de la aparición de manchas en las hojas y la decoloración de las brácteas. La planta también puede verse amenazada por la presencia del hongo Botrytis cinerea que determina la aparición de manchas oscuras y montones de polvo en las hojas y ramas inferiores: para remediarlo es recomendable eliminar las partes afectadas y el suelo enmohecido, así como tratar la planta con un producto fungicida.