Clivia

Clivia es una planta de hoja perenne que pertenece a la familia Amarillidaceae; se cría sobre todo como planta de interior, gracias a la belleza de las hojas y sus flores. Tiene raíces rizomatosas muy gruesas y carnosas, mientras que las hojas son en forma de cinta y pueden superar el metro de largo y tener un ancho de unos cinco o siete cm, también son opacas o brillantes según la especie, y de un hermoso verde intenso. Clivia produce flores muy grandes con forma tubular o de embudo, caídas o rectas, rojas y anaranjadas o más raramente albaricoques o amarillas; duran solo unos días, pero la floración es bastante rápida y exuberante.

Amarillidaceae

La multiplicación de Clivia ocurre tanto dividiendo la planta como por semilla. En el primer caso, es necesario dividir la planta teniendo mucho cuidado de no dañar las raíces, asegurándose de que cada porción tenga al menos cinco o seis hojas; posteriormente se plantarán en macetas de diez o trece cm de diámetro, en un suelo ya húmedo, colocadas en un lugar semi-sombreado. Una vez que ha echado raíces, la planta se puede mover a un área brillante. La reproducción por siembra debe realizarse a finales de primavera o verano: las semillas deben enterrarse en un compuesto formado por tierra fértil y arena gruesa, mantenida a la luz. Cuando las primeras plantas hayan florecido, será posible pasar al trasplante final.

Nombre de pila

Clivia

Medio ambiente

Flores tubulares de CliviaClivia es originaria de África; lo ideal para este tipo de plantas es utilizar tierra combinada con elementos arenosos: al estar dotada de raíces bastante gruesas es necesario utilizar un tipo de tierra que las sujete bien para que no se salgan de la maceta. A la hora de trasplantar, es aconsejable utilizar un buen suelo de bosque y corteza de pino mezclada con arena gruesa para favorecer el drenaje del agua y evitar un estancamiento nocivo del agua.

Temperatura

La planta necesita mucho sol y mantenerse continuamente húmeda: durante la temporada de invierno, es recomendable colocarla en un ambiente suficientemente cálido, mientras que en verano es recomendable colocarla al sol. Se recomienda mantener la Clivia alejada de corrientes de aire.

Mantenimiento

La Clivia debe regarse con frecuencia desde la primavera hasta el otoño, incluso una vez cada dos o tres días; Hojas en forma de cinta de Clivia por el contrario, en el período invernal se puede realizar una vez cada quince días. Es recomendable rociar las hojas y colocar la maceta sobre guijarros y llenar el platillo cada vez que se evapore el agua.

La fertilización con Clivia debe realizarse aproximadamente dos veces por semana, de primavera a verano, utilizando fertilizante líquido para diluir en el riego. Además de nitrógeno, el fertilizante también debe contener otros elementos esenciales, como Magnesio, Hierro, Manganeso, Cobre, Zinc, Boro y finalmente Molibdeno.

Adversidad

Las malas técnicas de cultivo son muy dañinas para Clivia: un riego excesivo o deficiente hace que las hojas se pongan amarillas y se marchiten; colocarlo en lugares demasiado brillantes provoca un engrosamiento de la placa de la hoja y un color bronce. Es necesario actuar con prontitud y prestar más atención a la planta.

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